INTRODUCCIÓN al libro
La espiritualidad es omniabarcante, seamos conscientes o no; ella impregna todo y a todos, así como el mar está en los peces y ellos en el mar.
Las estadísticas dicen que un 80 % de la raza humana cree en un ser superior que creó el universo y la vida, que es eterno, omnisciente y todopoderoso. Por esa razón, aunque no entendamos muy bien el porqué de las cosas ni los extraños caminos de la vida, los seres humanos nos dirigimos a Él para que nos ayude en esta existencia de altibajos, de alegrías y tristezas, de placeres y dolores.
Muchos libros santos y no santos se han escrito acerca de la espiritualidad, desde que la humanidad tuvo la capacidad de poner sus pensamientos en el pergamino o en la roca, hace cinco mil años. A través de sus enviados, profetas, santos, místicos y encarnaciones, el Ser Supremo inspiró muchos de esos textos, para dar a conocer a la humanidad sus leyes eternas y los caminos a recorrer en la senda de regreso a Él.
Pero nosotros, los seres humanos, criaturas egoístas, inestables y débiles de memoria, en muchos casos nos encargamos de complicar, tergiversar y olvidar los eternos preceptos y, en otros, simplemente, nos acostumbramos tanto a escucharlos que terminamos viéndolos como parte del paisaje, sin darles la importancia que, en realidad, se merecen.
El presente libro se escribió con el propósito de plasmar esos principios eternos en nuevas y creativas formas, que pudieran romper la monotonía y el hábito que genera en la mente el escuchar lo mismo una y mil veces, sin poner la atención y la consciencia que esas palabras inmortales ameritan.
Muchas personas, al no poder encontrar la salida del laberinto de la angustia existencial, terminan dedicando su vida a cosas banales, inútiles o perjudiciales. Otros, que no logran ver la justicia divina en el mundo, terminan metiendo su cabeza de avestruz en el hueco sin fondo de las drogas o el alcohol; y unos más desarrollan tanta aversión y temor a la forma de vida del siglo XXI y a la sociedad moderna que terminan convirtiéndose en hikikomoris, viviendo como reclusos en la casa de sus padres, sin querer siquiera estudiar ni trabajar.
Todas esas personas necesitan un mensaje de esperanza, escrito en su propio idioma; aunque este haya sido moldeado y deformado por el desenfreno de la mente moderna, que solo parece entender de velocidad, emociones, felicidad química y código binario.
Este libro se escribió para ellos, para los jóvenes, para los hijos que miran de reojo la espiritualidad de sus padres, para las personas decepcionadas de las religiones, para aquellos que buscan la verdad en lugares equivocados y para los que están cansados de los dogmas. También para los adictos a las pantallas y para aquellos que solamente pueden aprender cuando la enseñanza es divertida.
Si fuéramos a definir este libro, habría que decir que es una introducción a la espiritualidad, sincera y creativa para los buscadores de la Verdad del siglo XXI.
Si una sola persona alza sus ojos al cielo después de leer este libro, su misión estará cumplida.
Nota: las ilustraciones del libro no son descriptivas, solo son analogías artísticas del contenido del mismo.